AUTOIMAGEN (FUERA LA HISTORIA DEL PATITO FEO)

Hay personas que no se aceptan a sí mismas por considerarse feas o desagradables sin serlo, ya que no alcanzaban el ideal estético esperado por su grupo de referencia (padres, amigos, grupo social, canon inculcado en TV). Tendemos a compararnos con lo que consideramos más bello que nosotr@s.

Obviamente, es algo que desarrollamos desde pequeños, ya que siendo niños se tiende a los apodos y los sobrenombres, que siempre dan donde más duele. Los defectos físicos parecen que tienen la propiedad de ser detectados inmediatamente por los demás, aunque sean minúsculos. Esta mofa deja sus huellas y funciona como un criterio de evaluación que luego aplicamos a nosotros mismos. A medida que crecemos y aprendemos lo que es «hermoso» y lo que es «feo», ya no necesitamos que se nos diga nada; basta con mirarnos al espejo. Iniciamos una revisión detallada y casi compulsiva de nuestro aspecto físico. El resultado es que siempre nos encontramos defectos, y les damos la más absoluta importancia sin percatarnos de nuestras virtudes. Tendemos a exagerar nuestros fallos, y eso se convierte en un problema.

Si lo que vemos en el espejo no se acomoda al ideal estético que lo que quisiéramos ver, nunca nos sentiremos bien con nuestro cuerpo.

La belleza como algo subjetivo, y algo inventado por cada época: no existe un criterio universal y absoluto de lo que es hermoso. La belleza es algo inherente a la época y al lugar.

La belleza es una actitud. Si te sientes guapo o guapa, lo eres, y eso transmitirás a los demás, pero si aceptas pasivamente el modelo de belleza que te imponen desde fuera, terminarás pensando que eres horrible.

Para salvaguardar tu autoimagen, debes tener en cuenta los siguientes aspectos:

  1. Trata de definir tus propios criterios de lo que es bello o estético, es una elección que sólo tú puedes hacer. Arréglate para ti y no para lo demás.
  2. Descarta la perfección física y los cánones

No hay una verdad absoluta sobre la belleza, y por eso encontrarás a gente que le parece hermoso alguien que a ti no te gusta lo más mínimo. «La belleza está en la cabeza.» Lo importante no es tu morfología, sino cómo la llevas.

  1. Descubre y destaca las cosas que te gustan de ti

En mi caso, por ejemplo, dentro de la imperfección siempre he encontrado la perfección deseada y amada.

  1. Tu autoimagen se transmite a los demás

Si te sientes una persona poco interesante y atractiva, darás esa imagen a los demás y te tratarán acorde a ella, lo cual reafirmará tu creencia. La mejor manera de romper el círculo negativo es gustarte y acabar con ese esquema de imperfección/vergüenza que arrastras desde hace años, aunque sea leve. Prueba a jugar el papel «Aquí estoy, esto es lo que soy, y si no os gusta, lo siento mucho.»

  1. El aspecto físico es sólo uno de los componentes de tu autoimagen

El aspecto físico ni siquiera es lo más importante de la atracción pasado un rato, es la actitud. Tu yo cómo persona. Busca la “magia” que posees como persona, en todo tu yo y explótala.

  1. No magnifiques lo que no te gusta de ti

Focalizar la atención en lo que menos nos gusta y exagerarlo nos lleva a creer que no tenemos solución, y somos monstruitos, haciendo que nos apartemos del mundo.

  1. No te compares como si fueras una mercancía.

Sino vivirás amargad@ por lo que «no eres» o lo que «te falta». Tu tienes tu encanto, búscalo. Sólo quiérete y acéptate.

 

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